Annet Pascual (Spring 2010) [Spanish]

Para los judíos de la diáspora, conocer Israel, visitar los lugares que lo hacen único y especial, pasear por sus calles sobrecargadas de historia, es de los sueños el más importante. Una vez que se consigue el enamoramiento es instantáneo y es ahí donde comienza una relación eterna, incondicional, pasional y de responsabilidad con la tierra que nos unifica como pueblo, como familia.
 

 
Vengo de un país donde hacer realidad los sueños es una tarea casi imposible. Los sueños siempre son sueños incluso cuando se materializan. Después de mi primer viaje a Israel fantasee durante mucho tiempo con la idea de regresar, trabajar, aprender, dar y recibir, vivir. Hoy gracias al Programa Tikkun Olam y a MASA estoy viviendo un sueño del que no quiero despertar nunca.
 
Tikkun Olam es un programa que te muestra una sociedad oculta, compleja, imperfecta e inesperada, a la vez te provee de herramientas para introducirte en ella, haciéndote capaz de entenderla, reconstruirla y arreglarla. En estos meses que he estado en el programa he tenido las experiencias más especiales de mi vida. Trabajar con adultos y niños que viven una realidad en desventaja ha transformado todo lo que hasta ahora tenía concebido. Finalmente, he recibido mucho más de lo que he logrado dar. Cada tarde cuando regreso a casa experimento la mejor de las sensaciones, he ayudado a alguien, he hecho algo bueno, me han dado la oportunidad de ser una mejor persona, pero nada de eso es comparable incluso con el cariño que uno recibe en cada lugar donde se trabaja, en cada sonrisa, en cada abrazo. Todo lo que al principio parece que será duro se transforma en compenetración, ayuda mutua y diversión. Estar en el programa me ha hecho ver la vida desde el optimismo, si es posible tener una sociedad mejor, si es posible transformar lo feo en belleza, si es posible darnos la mano y caminar juntos hacia el futuro, si hay esperanzas. Los sueños si se hacen realidad.
 

Esta experiencia no la he vivido sola, me han acompañado jóvenes de diferentes partes del mundo. Todos estamos haciendo el mismo programa y vivenciandolo desde nuestras diferentes perspectivas. Llegamos siendo un tipo de personas y nos hemos convertido en otras, hemos crecido juntos y compartido los mejores momentos. La despedida será larga y dolerá ver partir a aquellos que se han convertido en la mismísima familia. Una idea me alienta, llegue a este país sola y hoy tengo un montón de amigos ganando espacio en mi corazón.
 

Venir a Israel y ayudar a personas necesitadas, convivir con gente contemporánea, iguales en muchos sentidos pero a la vez muy diferentes, caminar por las calles de Tel Aviv y sentirte parte de esta sociedad, ha sido sencillamente increíble. Creo que todo joven judío debería tener la oportunidad de experimentarlo. Vivamos en Israel o no todos tenemos una responsabilidad con esta tierra y es nuestro deber participar en la construcción de este país. Se lo debemos a nuestros abuelos, a nuestros padres, a los que serán nuestros hijos y nietos.
 

Eternamente Gracias al programa Tikkun Olam y su increíble staff, a MASA  y a todas las personas que me dieron la oportunidad de soñar y de hacerlo realidad. Gracias por transformar mi vida y hacerme una mejor persona, por darme la oportunidad de aprender y recibir tanto. Gracias por creer, por hacer, por lograr.
 

Con todo mi cariño.
 

Annet Pascual Avila
Participante de Cuba en Tikkun Olam, 2010.